Campo Algodonero

Víctimas de Feminicidio encontradas en el Campo Algodonero

 

El 6 y 7 de noviembre de 2001 fueron encontrados ocho cuerpos de mujeres. Las autoridades anunciaron el 9 de noviembre las identidades de dichos cuerpos sin ninguna técnica fiable para ello. En el año 2006, por exigencia de las madres ante las graves irregularidades en el proceso de identificación de los cuerpos, se solicitó al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) realizara los peritajes adecuados en siete de los ocho cuerpos.

A la fecha se tiene certeza de que seis de los cuerpos encontrados en el campo algodonero corresponden a:

Esmeralda Herrera Monreal, Laura Berenice Ramos Monárrez, María de los Ángeles Acosta Ramírez, Mayra Juliana Reyes Solís, Merlín Elizabeth Rodríguez Sáenz, María Rocina Galicia. Una mujer permanece todavía como no identificada. La identificación de Claudia  Ivette González fue realizada sólo por las autoridades mexicanas.

Al inicio de la averiguación del caso y hasta el año 2006, se habían asignado a tres de estos cuerpos las identidades de Guadalupe Luna de la Rosa, Bárbara Aracely Martínez Ramos y Verónica Martínez Hernández. Al día de hoy, las dos primeras todavía continúan como desaparecidas, mientras que se confirmó que el cuerpo sin vida de Verónica Martínez había sido encontrado en el año 2002 en otro predio público –su identificación se dio de manera fortuita, pues su columna vertebral fue encontrada y recuperada por el EAAF en la Escuela de Medicina de Ciudad Juárez-.

Víctimas definidas por la Sentencia de la Corte Interamericana

 

Esmeralda Herrera Monreal y sus familiares: Irma Monreal Jaime (madre), Benigno Herrera Monreal (hermano), Adrián Herrera Monreal (hermano), Juan Antonio Herrera Monreal (hermano), Cecilia Herrera Monreal (hermana), Zulema Montijo Monreal (hermana), Erick Montijo Monreal (hermano), Juana Ballín Castro (cuñada). 

Claudia Ivette González y sus familiares: Irma Josefina González Rodríguez (madre), Mayela Banda González (hermana), Gema Iris González (hermana), Karla Arizbeth Hernández Banda (sobrina), Jacqueline Hernández (sobrina), Carlos Hernández Llamas (cuñado).

Laura Berenice Ramos Monárrez y sus familiares: Benita Monárrez Salgado (madre), Claudia Ivonne Ramos Monárrez (hermana), Daniel Ramos Monárrez (hermano), Ramón Antonio Aragón Monárrez (hermano), Claudia Dayana Bermúdez Ramos (sobrina), Itzel Arely Bermúdez Ramos (sobrina), Paola Alexandra Bermúdez Ramos (sobrina), Atziri Geraldine Bermúdez Ramos (sobrina)

 

Tres mujeres desaparecidas, torturadas y asesinadas

Esmeralda Herrera Monreal tenía 14 años al momento de desaparecer. Tenía dos meses de haber llegado a Ciudad Juárez, con su madre, hermanos y sobrinos. Recién llegada a la ciudad, no tenía amistades. Trabajaba como empleada doméstica. Pronto su familia le iba a celebrar sus quince años. Esmeralda estaba entusiasmada por la fiesta, quería seguir sus estudios y prepararse para tener un buen trabajo que le permitiera apoyar a su madre y familiares.

Laura Berenice Ramos Monárrez tenía 17 años cuando desapareció. Estudiaba en la preparatoria Allende, donde ya habían desaparecido y asesinado a otras jóvenes. También trabajaba en el Restaurante “Fogueiras”. Le gustaba salir, divertirse y quería prepararse para tener mejores oportunidades de vida.

Claudia Ivette González contaba con 20 años cuando desapareció. Tenía tres años trabajando en la maquiladora LEAR 173. Era reservada y salía poco. En su tiempo libre ayudaba a sus familiares a cuidar a los hijos e hijas, así que a veces llegaba un poco tarde al trabajo, a pesar de vivir muy cerca de éste. El día que desapareció llegó dos minutos tarde a su turno, por lo que el guardia no la dejó entrar.

Sus madres y familiares

Irma Monreal Jaime, madre de Esmeralda, migró junto con sus hijos e hijas a Ciudad Juárez buscando mejores oportunidades de vida. Trabaja en la maquila. Ha creado una familia unida y solidaria. Sin embargo, el hostigamiento que han sufrido ella y su familia por parte de autoridades y otras personas, debido a su demanda de justicia ante la desaparición y homicidio de Esmeralda, ha ocasionado que varios de sus hijos tengan que procurar su seguridad fuera del país. Sin formar parte de ninguna organización civil, la claridad de Irma respecto a los procesos institucionales y de justicia le permitió buscar las maneras para que en lo local y en lo interamericano se investigaran y repararan las injusticias vividas.

Benita Monárrez Salgado, madre de Laura Berenice, se involucró activamente en la exigencia de justicia por los hechos sufridos por su hija. Creó una organización civil ‘Integración de Madres por Juárez’ y desde ahí realizó proyectos y actividades para denunciar y dar seguimiento puntual a las acciones de las autoridades en torno a los casos de violencia contra las mujeres. Como respuesta a su acción, ella y su familia fueron hostigadas en una frecuencia que fue en aumento, incluyendo robo a documentos y equipo que utilizaban en su organización para dar seguimiento a las investigaciones. El reconocer que peligraban su vida y la de su familia la llevó a solicitar asilo político en Estados Unidos de Norteamérica, mismo que le fue otorgado en el año 2009.

Josefina González Rodríguez, madre de Claudia Ivette, es trabajadora de la maquila. Oriunda de Ciudad Juárez, conformó una familia unida junto con su madre, su padre, sus tres hijas y un hijo. Se involucró activamente en la búsqueda de su hija y se vinculó con organizaciones civiles locales que le permitieran buscar la verdad y la justicia sobre el asesinato de Caludia Ivette, que tanto dolor ha causado a ella y a su familia.